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Cristina Llorente es el nuevo talento de los musicales en
España. Con sus 19 años cuenta con una experiencia
que sobrepasa las 100 actuaciones en los escenarios más
importantes del país. Sabe que no es fácil
ser protagonista en un musical: hace falta actuar bien,
cantar, bailar
y un duende especial para
ganarse al público. Cristina lo tiene todo, como
ha demostrado en cada una de sus actuaciones. Formada en
Londres en las mejores escuelas de interpretación,
canto y baile. Además de representar el papel de
Carlota en nuestro musical, prepara para el 2006 el lanzamiento
de su primer disco que la convertirá en una estrella
del pop español.
Una
de mis ilusiones de toda la vida ha sido subir a un escenario
y cantar, actuar, bailar... Es una pasión. Un día,
cuando tenía nueve o diez años, me dieron
la oportunidad de actuar en un musical. Me emociona mucho
recordar ese momento, pues supuso un cambio radical en mi
vida. Poco a poco me fui dando cuenta de la suerte que tuve.
Fue como un sueño, y pelear dentro de este sueño
es lo mejor que me ha podido pasar. Me esforcé todo
lo que pude para estar a la altura del musical. El personaje
era genial y funcionó muy bien. Fue una experiencia
increíble.

Recuerdo que el director del musical me dijo que tenía
talento para llegar a ser una buena profesional. Pero debía
formarme muy bien y trabajar duro. Y eso es lo que me propuse.
He pasado largas temporadas en Londres para aprender arte
dramático (en la Drama Studio London) y para recibir
clases de canto y baile en Pineapple y DanceWork. Por su
puesto no he dejado ver todos los musicales que he podido,
Cats, Fame, El fantasma de la ópera, Lion King, My
fair Lady, We will rock you, etc. En Madrid continúo
mi formación y entrenamiento, que no baja de tres
horas diarias
Pero me encanta.
Y todo esto tiene también su recompensa, porque vives
momentos emocionantísimos, como cuando oyes los aplausos
del público, o notas que les llega lo que estás
haciendo. Además te haces muchas amigas y amigos.
No se puede describir lo que sientes, pero merece la pena
el esfuerzo diario. Tan sólo subir a un escenario
es, para mi, la mejor recompensa a mi trabajo.
Otra cosa que me encanta de mi profesión es la emoción
del directo. Por ejemplo, en una representación de
Carlota, iba con ese gran vestido de princesa, blanco reluciente,
y llegó el momento de levantarse y decir: "Ayyyyy,
todos los días igual...", y en ese momento...
¡plaf!, resbalé y bajé todos los peldaños
de la escalera con el trasero. Bufffff, en ese momento de
tensión nadie dice nada, pero nada más salir
del escenario no podíamos parar de reír. Divertidísimo.
Anécdotas como estas tengo mil, y son las que consiguen
que este trabajo tenga más magia.
En mi profesión se valora muchísimo el trabajo
en equipo. Nada saldría bien si no fuera por un montón
de gente que el público no ve y que te lo preparan
todo para que nos luzcamos los actores.
Estoy agradecidísima a mis padres, que me ayudan
en todo (suena a la típica frase, pero es la verdad)
y a mis amigas, importantísimas para mí. Y
ahora también, cuento con la ayuda de centenares
de fans que siguen el musical de ciudad en ciudad y que
escriben mails continuamente mostrando ese apoyo.
Ahora me lleva mucho tiempo prepararme para el lanzamiento
de mi primer disco que, si todo va bien, saldrá al
mercado el próximo año. Estamos trabajando
los temas, que serán muy modernos y muy bailables,
aunque también habrá alguna balada. Este proyecto
es uno de los sueños de mi vida.
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