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Hosco,
camorrista, deslenguado, feroz y malencarado. Con su voz
cavernosa y rudos modales, Caraperro tiene todos los ingredientes
para formar parte de la larga tradición de bucaneros
que asolaron los mares del s. XVIII
¿Cómo te enrolaste
en la tripulación más disparatada de todos
los tiempos?
Como todos los tesoros de mi vida, Carlota me llegó
sin proponérmelo, sin buscarlo y sin avisar. Acababa
de dejar el bufete en el que trabajaba (aquí donde
me veis, soy abogado) y se cruzó en mi vida Javier
Muñoz por medio de uno de mis grandes amigos. No
conocía "Antígona tiene un plan"
y lo más parecido a un musical que había visto
nunca era la enésima reposición de "Sonrisas
y lágrimas". No sé qué debió
de ver en mí, pero le estoy profundamente agradecido
por los dos años más fascinantes de mi vida.
¿Qué ha significado
"Carlota"para
ti?
A Carlota le debo media vida. He conocido a la gente más
maravillosa que hay en el mundo, he compartido con ellos
los momentos más duros que podáis imaginar
y he disfrutado del éxito con todos y cada uno de
ellos. Después de tanto tiempo juntos nos hemos convertido
en una gran familia en la que, el problema de uno, es asunto
de todos. Y con la marcha de uno de los tuyos, siempre se
te va un pedacito de alma, aunque siempre hay un poco más
para el que llega (sonríe).
¿Cómo se te ocurrió
cambiar las "batallas legales" por los abordajes?
Soy de los que piensan que hay que tratar de ser feliz en
lo que haces y que si tu trabajo no contribuye a hacer de
ti una persona mejor, más vale alejarlo lo máximo
posible. De Carlota me sedujo, desde el principio, la implicación
que todos sus miembros tenían en un proyecto tan
difícil y ambicioso. Gente tan dispar arrimando el
hombro por hacer posible algo tan bonito. No es frecuente
encontrarte en el mundo del espectáculo una amistad
tan sincera entre miembros del cuerpo técnico y los
actores. Existe una comunión total entre los que
nos llevamos los aplausos y los que hacen la labor más
oscura.
¿Nunca habías tenido
contacto con un escenario?
Desde muy pequeño formé parte de grupos teatrales
y he actuado en alguna ocasión en la televisión,
pero ha sido ahora cuando he podido dar rienda suelta a
mi "alma farandulera".
¿Cuál sería
tu resumen de estos dos años de musical?
Han sido dos años de trabajo incansable y si no,
que se lo digan a nuestra coreógrafa, Inma (ríe).
Dos años en los que he aprendido a valorar esos pequeños
detalles que son la salsa de la vida: un baile que por fin
sale, un personaje al que coges el tono. Dos años
en los que no he parado de aprender de cuántos me
rodeaban. Dos años de convivencia con el grupo más
disparatado, incorregible y extraordinario del universo.
Dos años repletos de ilusión y entusiasmo
en los que no he dejado de crecer humana y personalmente,
¡lástima que siga midiendo 1,70!
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